Al principio parecía una señora adorable, un poco chocha y desinformada, pero agradable. Algo así:

Pero con el tiempo le han ido saliendo berrugas, sombrero y escoba...
(Hasta se le ha encrespado el pelo)
Y me amarga mis horas de trabajo, esas siete -o catorce- horas diarias de estrés, (auto)exigencia y remezcla de emociones y sensaciones de culpabilidad, de tristeza, de infelicidad...-raras- que me pegan 'los usuarios'.
A sus 60 años, y 30 de servicio a la administración, está a punto de jubilarse, pero 'zeñó' por mi salud física y emocional, que se jubile ya. Si tengo que trabajar un año más para que ella se vaya antes, lo firmo donde sea.
Sólo pido que uno, sólo un aspecto de mi vida esté en calma y felicidad, y hoy por hoy es el trabajo. Ese va a ser uno de mis deseos esta Navidad.