miércoles, 18 de enero de 2012

Meter la pata

Soy muy perfeccionista, con todo y con todos. Critico un montón los errores y por bocazas voy y meto la pata y de camino la otra hasta el fondo también. Me está bien merecido.


Intento hacer mi trabajo lo mejor posible, peeerooo parece que no es suficiente. Las consecuencias de mis fallos -han sido dos concretamente- todavía están por llegar: no me preocupa demasiado la bronca del jefazo, el pseudojefe, la jefa o la señora que está por encima de mí esperando su jubilación. No me preocupa ni lo más mínimo eso, ni los reproches de mis compañeros (que hasta ahora sólo han hecho referencia al asunto para animarme y restarle importancia). Pero me tiene en un sin vivir las consecuencias de mis errores para las dos personas directamente perjudicadas: uno ha ido a casa de unos familiares que no lo querían, le tienen miedo y no se atreven a decirle que no vuelva por allí (porque yo no lo he evitado) y otro va a tardar dos meses más en ver a sus hijos y luchar por la custodia compartida (porque yo lo he impedido). Eso es cagarla bien.


Cuando yo escucho historias de gente incompetente siempre me pregunto lo mismo: '

- ¿Puede dormir bien por las noches?'

Pues no, por lo menos a mí me queda una larga noche de desvelos y reproches.